Historia

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Nuestra actividad se desarrollará en el núcleo de Sahagún. En esta página haremos referencia a su rica historia. Lo que actualmente vemos al visitar Sahagún es consecuencia de ella.

Surge la población al lado de un Monasterio consagrado a los Santos Facundo y Primitivo. Fue destruido y reconstruido varias veces y adquiere gran importancia durante el reinado de Alfonso III “El Magno”, pero llega a su mayor esplendor con Alfonso VI, quien concede, el 25 de noviembre de 1085, un ventajoso fuero con leyes y exenciones a cuantos quisieran venir a poblar la nueva villa de San Facundo.  La importancia de la congregación monástica fue tal que ha sido denominado el “Cluny español”.

La villa se convirtió en uno de los focos culturales más importantes de nuestra historia. Entre sus muros convivieron hombres de las más distintas razas y culturas, desde comerciantes francos y de otras nacionalidades hasta mudéjares, judíos, etc. y otras diversas etnias.

En algún momento la tensión entre los burgueses, comerciantes, artesanos, etc, dio lugar a situaciones conflictivas. En este sentido, las revueltas burguesas facundinas contra el abusivo poder abacial, son ejemplo en toda la Corona de Castilla Medieval.

El siglo XII fue sin duda la época dorada de la villa y del monasterio. Un documento excepcional que certifica algunos de los más importantes hechos son las llamadas Crónicas Anónimas.

Se ha constatado la existencia de dos periodos: El primero comprende desde la fundación del monasterio hasta el año 1117 y la segunda crónica relata las rebeliones burguesas sucedidas entre 1237 y 1255.

Uno de los privilegios que concedieron a los burgueses fue la creación de una muralla trapezoidal en la villa hecha de hormigón y tierra apisonada de 2-3 metros de ancho y de 7-8 de alto. También se construyeron tres torreones de ladrillo. Otro de los privilegios fue el derecho de acuñar monedas. Creen que la moneda fue el vellón.

Así, la Abadía se convirtió en la más importante del Camino de Santiago, llegando a extender su poder con jurisdicción sobre casi un centenar de monasterios, conventos e iglesias, desde el Cantábrico hasta la provincia de Segovia.

La importancia de la Abadía en el contexto hispano fue tal que llegó a poseer su propia Universidad, privilegio concedido por Clemente VI en 1347; con Benedicto XIII en 1403 se podían cursar ya los estudios de Teología, Derecho Canónico y Artes Liberales. 

La institución alcanzó tal apogeo que llegó a intercambiar honores con la Universidad de Salamanca y proveyó de catedráticos a la de Alcalá de Henares, siendo matriz de la orden de San Benito en España hasta el siglo XVI.

El número inicial de sus habitantes no bajó de 8.000. Se dijo villa y no ciudad por ser señorío no episcopal, aunque solamente a 50 años de su carta poblacional tuviese ya 12.000 habitantes.

El correr de los siglos trajo la progresiva decadencia de la villa y de su Abadía, proceso acentuado con la desamortización de Mendizábal, que acabó casi definitivamente con la intensa vida religiosa de la villa desde tiempos de Alfonso VI.